Absentismo laboral en 2025
El absentismo laboral, de forma genérica, es toda aquella situación que provoca que un trabajador no acuda al trabajo. Está de plena actualidad dicho concepto, pues cerrábamos la semana pasada con una noticia importante que nos indicaba que el absentismo laboral se sitúa en máximos históricos según el Grupo Adecco. El absentismo se ha disparado en los últimos meses, destacando que más de 1.160.000 trabajadores no acudieron a su trabajo ningún día a lo largo del último trimestre de 2023. Cifras que son extremadamente preocupantes.
Y la noticia aún recoge otro dato peor, y es que -como publicaba el diario Expansión el pasado viernes- Asturias lidera el absentismo nacional, con un 8,3% de subida, habiéndose disparado en el periodo reseñado. Por sectores, destaca el absentismo en el ámbito sanitario y el industrial. Y son noticias que se repiten periódicamente, y que, desgraciadamente, no van a mejor con el transcurso de los años. .
La Federación Asturiana de Empresarios ya ha solicitado que se agilice la tramitación de bajas y controles médicos, proponiendo que las Mutuas de Accidentes de Trabajo, como colaboradoras de la Seguridad Social, puedan ayudar en dichos trámites. Los sindicatos han exigido mayor gasto en prevención de riesgos para reducir los accidentes laborales. Son dos propuestas interesantes que la Administración debería de tener en cuenta para reducir las cifras.
La principal causa de absentismo es, como podemos imaginar, la incapacidad temporal, es decir, que el trabajador se ha puesto enfermo, y en bastante menor medida, los accidentes de trabajo. Pero también aumentan -ya que ha aumentado el tiempo del permiso- el absentismo por los diferentes permisos por nacimiento y cuidado de hijos, cuidados de familiares… y las licencias retribuidas por distintas causas que se han ido aprobando a lo largo de los últimos años. Sí se han reducido las horas por huelgas, cierres patronales y otros motivos.
¿Qué problemas reales causa el absentismo?
El absentismo causa un perjuicio para todos:
-Para el trabajador, que -además de los problemas que le provoca en su salud en caso de ser debido a una incapacidad temporal-, puede causarle un perjuicio económico, ya que estando de baja médica por enfermedad común, salvo que el convenio complemente las cantidades que se reciben, se cobra menos que trabajando.
-Para la empresa, que se ve privado de un trabajador y debe asumir un coste económico por dicha ausencia, ya que la Seguridad Social aporta una parte de la baja médica, pero la otra corre de cuenta del empresario.
-Y para la Seguridad Social, ya que en muchos casos, deben asumir parte del coste de una baja médica o de un permiso, así como el coste de sus cuidados médicos y de su recuperación. El coste económico del absentismo laboral en España es elevadísimo.
Es por ello que la lucha contra el absentismo debe estar protagonizada por todos los sectores de la sociedad, fomentando la motivación de los trabajadores, la prevención de los accidentes y enfermedades, la resolución rápida de los procesos de incapacidad temporal…
¿Y qué hace la Administración para luchar contra el absentismo?
La Administración debe dar pasos adelante en la lucha contra el absentismo. Y por lo acontecido en los últimos años, hemos visto un retroceso importante por su parte:
En primer lugar, la ley 22/2021 de Presupuestos Generales del Estado suprimió el bonus por baja siniestralidad que cobraban aquellas empresas que no habían tenido accidentes laborales y habían realizado inversiones en prevención de riesgos. Era un incentivo muy pequeño pero que motivaba a las empresas a reducir los accidentes.
En segundo lugar, el RD 1/2023 y la regulación posterior modificó las bonificaciones que tenían las empresas por sustituir a personas en riesgo de embarazo o que estuvieran disfrutando del permiso por nacimiento. En concreto, redujo la bonificación que recibían las empresas, y además, incorporó importantes requisitos para las mismas que antes no existían y que en muchos sectores es muy difícil cumplir -como que el trabajador sustituto debía ser menor de 30 años-. Y lo que está ocurriendo es que muchos autónomos renuncian a semanas de baja o de permiso por el coste de contratar a alguien que les sustituya.
En tercer lugar, la gestión de las bajas médicas es peor, la desaparición de la obligatoriedad de entregar el parte de baja médico desde el pasado 1 de abril de 2023 (aunque no ha desaparecido la obligación de COMUNICAR a tu empresa si el médico considera que no puedes ir a trabajar) ha hecho que sea la Seguridad Social quien comunique a las empresas las ausencias por motivos médicos de los trabajadores, y desde las asesorías ya hemos lanzado numerosas quejas que esas comunicaciones llegan con varios días de retraso.
En cuarto lugar, hace unos años, las bajas médicas rara vez llegaban al año y medio. Cuando se cumplían 365 días de baja, el trabajador se encontraba con dos posibles situaciones: la denegación de la incapacidad permanente y el alta médica, o bien la propuesta de incapacidad. De forma extraordinaria se concedía una prórroga de seis meses en la baja.
Hoy en día, esa prórroga es algo habitual, ya que muchos trabajadores, al finalizar el año de baja, no pasan tribunal médico alguno, simplemente reciben una carta indicándoles que a los tres meses se revisará su situación médica. Debido a los retrasos en la atención sanitaria, muchos trabajadores pasan muchos meses de baja médica esperando por una operación o un tratamiento médico que les hace agotar esos 18 meses sin estar resueltos sus problemas de salud.
Otras medidas han ido también en contra de la reducción del absentismo, como el aumento de los permisos retribuidos o la reducción de la capacidad que tienen las Mutuas de Accidentes de Trabajo para el control de las bajas médicas.
No son buenos pasos para reducir el absentismo o para minimizar sus consecuencias, desde luego, en algo que a la Administración le cuesta al año cantidades muy elevadas. Sin duda hace falta que todas las partes implicadas tengan claro que el objetivo es reducir la cifra de absentismo en España.